domingo, 30 de mayo de 2010

TU CUMPLEAÑOS SIN TI


Las doce de la noche.

En otros tiempos hubiera salido corriendo, hubiera cogido el teléfono y te hubiera llamado para ser la primera en felicitarte.

Pero hoy no.

Hoy me he quedado mirando mi móvil, he contenido mis lágrimas y he cerrado los ojos para intentar dormir.

Ya no habrán más velas que soplar el 30 de mayo, pero se ha quedado grabado para siempre en el calendario de mi alma.

lunes, 10 de mayo de 2010

POR HABERTE CONOCIDO

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Por más oscuro que viera el cielo sobre mi,
por más razones que tuviese para no existir,
por más duro que me resultase vivir,
jamás me iría voluntariamente de aquí,
pues sería insensato porque de ti nací.
Pero, cuando mi destino me envíe a “allí”,
sólo por haberte conocido, me iré feliz.
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¡¡¡TE QUIERO MUUUUCHO!!!
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jueves, 6 de mayo de 2010

Para alguien especial...

Hoy he visto colgada esta canción en Facebook... no me había detenido a escuchar la letra hasta hoy y, al hacerlo, me he acordado de ti (y "tus circunstancias"). Quizá quede en leyenda, pero nadie mejor que tú sabe que has intentado romper la distancia para que no ocurriese, esa distancia que hace que tres sean multitud.
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Mucho ánimo y paciencia, que todo pasa...
Un besote.
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NUESTRO AMOR SERÁ LEYENDA
No hay doctor que me retenga
No hay dolor que me detenga
No hay planeta que me eclipse
O de tu lado me desvíe
Del clamor yo no dependo
Del halago me desprendo
No hay error que me resigne
Ni un porqué que me empecine
No hay rencor que me de frío
No hay amor como este mío
Tus acciones te definen
El destino es quien camine
No hay temblor que me delate
No hay distancia que esté lejos
Desde lejos nos tenemos en el fuego
Desde lejos nos tenemos en los mares
Desde lejos yo te siento amor
Desde lejos nos tenemos en los huesos
Desde lejos nuestros cuerpos se hacen aire
Desde lejos yo te puedo amar
Desde lejos nuestro amor será leyenda
Desde lejos hablarán
De este amor que es de leyenda van a hablar
No hay honor en esta guerra (ni en ninguna guerra)
Ni fervor que la merezca
No hay un fin que me de brío
No hay bufón que me divierta
Si eres fe yo me convierto
Tu existencia me da aliento
Te lo digo convencido
No hay amor como este mío
Y eso siento más o menos
Y por eso mismo muero
Dime si no merecemos
Dar la vida en intentar
Si he de amarte desde lejos
Quiero hacerlo hasta el final… final, final.
Desde lejos yo te quiero con el fuego
Desde lejos yo te tengo con los mares
Desde lejos yo te siento amor
Desde lejos nos tenemos en los huesos
Desde lejos nuestros cuerpos se hacen aire
Desde lejos yo te puedo hablar
Desde lejos nuestro amor será leyenda
Desde lejos hablarán
De este amor que es de leyenda y tú te vas.
Alejandro Sanz.

miércoles, 28 de abril de 2010

AL FIN HE SOÑADO CONTIGO


Desde que te fuiste, he intentado soñarte para poder volver a estar contigo, pero me ha sido imposible. Curiosamente hoy… precisamente hoy que hace un mes del “Hasta siempre”, apareces en mis sueños. Estabas a mi lado, hablando de cosas cotidianas, tranquilo, alegre… todo lo malo de estos últimos meses no había ocurrido, todo estaba bien. Y me he despertado… y no me he sentido triste porque se había acabado el sueño; me he sentido feliz porque al fin he soñado contigo.

TE QUERRÉ SIEMPRE.
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lunes, 19 de abril de 2010

jueves, 15 de abril de 2010

PERDÓNAME...


PERDÓNAME…
Porque te estoy guardando el secreto más grande que se puede ocultar a alguien.

PERDÓNAME…
Pero, cuando te vayas, necesito recordarte siempre tan valiente como ahora, siempre con tu mejor arma en esta lucha: la sonrisa y el buen humor.

PERDÓNAME…
Pero no puedo permitir que te rindas, aún sabiendo que ya no podemos ganar esta guerra.

PERDÓNAME…
Porque he intentado ser la mejor soldado en esta guerra, pero ganarla no está en mis manos, ni siquiera en las tuyas… ni en las de nadie.

PERDÓNAME…
Si alguna vez te fallé, no fue mi intención… Quiero verte ir orgulloso de mí, como lo estoy yo de ti en esta despedida.

02-03-2010
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viernes, 9 de abril de 2010

¡Hasta siempre, mi capitán!

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Mi querido capitán:

Han sido 20 meses de intensa lucha, hemos ganado batallas semana tras semana. Tu valentía, en la que tanto confiábamos, ha superado todas nuestras expectativas y nos sentimos orgullosas de que en ningún momento hayas barajado la posibilidad de rendirte. Pero el adversario era demasiado fuerte, había invadido gran parte del territorio cuando nos declaramos en guerra.

Con tu ejemplo, hemos aprendido a ser más fuertes, lo que nos servirá de gran ayuda a partir de ahora… a partir de tu retirada.

¡¡¡HASTA SIEMPRE, MI CAPITÁN!!!
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(A partir del 28 de marzo de 2010 a las 16:20 horas)

miércoles, 17 de marzo de 2010

Mi nueva hucha


Cada día, al levantarme, meto en mi hucha una monedita de coraje y otra de fuerza; quiero tenerla llena para el día que necesite romperla.

viernes, 12 de febrero de 2010

No sé por qué me sorprende...


No sé por qué me sorprende… la vida nunca me ha puesto las cosas en bandeja y esta vez no iba a ser diferente.

En mi infancia y adolescencia, hubo años en los que no sentí tener una familia unida… ha pasado el tiempo y, ahora, sí lo estoy viviendo, quizá lo valore más porque antes no lo tuve.

En mi último año de colegio, vi como mis compañeros (los que siempre suspendían) sacaban un suficiente “pelao” y sus padres como premio por haber aprobado y pasaban al instituto, les compraban una moto… mientras yo, que siempre había sacado buenas notas, seguía a pie o en autobús porque mis padres no podían permitirse ese gasto. Tiempo después, poco antes de empezar en mi primer trabajo, ellos me la compraron y pagaron las letras hasta que yo pude hacerme cargo cuando me llegaron mis primeros “sueldillos”. Quizá por eso la valoré más que si la hubiera tenido antes.

Hubo meses, después de sacarme el carnet de conducir, en los que tuve que compartir coche con mis padres porque no me podía permitir comprarme uno nuevo. Llegó el momento en el que mis padres pudieron darme el empujoncito de salida para que pudiera comprármelo y así lo hice. Quizá por eso lo valore tanto, además de que en todos estos años mi Polo se ha portado muy bien conmigo.

Estuve años enganchando un trabajo con otro, buscando siempre alguno mejor mientras estaba en uno en el que no se me valoraba, en otro donde el encargado me amargaba mis jornadas laborales, en otro donde no sabía qué día iba a cobrar mientras los jefes se gastaban los ingresos, en otro donde mis funciones no me gustaban en absoluto… hasta que he llegado a estar en un empleo donde se me valora, mi jefe directo es el mejor que he tenido, me llevo bien con mis compañeros, cobro bien y puntualmente, y me gusta el trabajo que desempeño. Quizá por eso ahora esté tan a gusto y ya no piense en buscar otro mejor.

Me pasé años soñando con mi "casita de princesa": bonita, acogedora, tranquila… Cuando llegó el momento en el que me lo podía permitir económicamente, conseguí vivir en un piso donde la gran mayoría de los vecinos son escandalosos, incivilizados, insociables, guarros y morosos… así que el edificio es incómodo, está sucio, sin luz y lleno de defectos. He estado preguntándome durante dos años: “¿Por qué? ¿Mejorará esto? ¿Cuándo vamos a poder salir de aquí? ¿Tendremos algún día la posibilidad de permitirnos otra casa mejor?”. Pues hoy he sabido que sí, que esta vez tampoco va a ser diferente. Que tendré una casita independiente con tejado gris como a mi me gusta, con mi habitación abuhardillada como siempre me gustó, con chimenea en el salón como siempre quise tener, sin vecinos que molesten y no paguen, como he anhelado estos dos años, con la limpieza que yo quiera tener…

Esta vida que me ha tocado vivir, me ha enseñado que todo llega, pero siempre con un sacrificio o sufrimiento previo, para poder valorar las cosas cuando las tengo. Y, aun sabiendo que siempre ha sido así, todavía la vida hay veces que me sorprende.

lunes, 4 de enero de 2010

QUERIDOS REYES MAGOS (2)


Queridos Reyes Magos:

¿Os acordáis de mí? Os escribí una carta el día 4 de enero del año pasado. Os dejo aquí el link para que podáis hacer un poquito de memoria:

http://my-blue-moon.blogspot.com/2009/01/queridos-reyes-magos.html

Pues bien… yo no sé si es que estabais muy ocupados o es que no entrasteis a mi blog por aquellos días, pero la cuestión es que al final no me trajisteis lo que os pedí. Quizá sea que os hicisteis un lío con eso de las personas y los números… no sé, pero ya no importa.

La carta que hoy os escribo es para deciros que no hace falta que me traigáis lo que pedí hace un año, pues Papá Noel se os ha adelantado (luego no queréis que diga que lo prefiero a él…) y me trajo la noche del 24 de diciembre lo que había estado pidiendo durante tantos años. Por cierto, por si acaso se pasa por mi blog y ve este post, aprovecho para darle miles de gracias porque esta Nochebuena no la olvidaré nunca y decirle que el año que viene le seguiré esperando, como siempre, y que me encantaría que volviese a traerme el mismo regalo.

A vosotros… bueno, ya sabéis qué es lo que quiero. Sé que para cualquier persona es complicado encontrarlo, pero vosotros sois Magos ¿me vais a decir que no podéis?

Os espero impaciente…

Yo.

viernes, 1 de enero de 2010

¡¡¡ FELIZ 2010 !!!


Mis mejores deseos para vosotr@s en todos y cada uno de los 365 días del año que hoy empieza.

Muuuchos besos!
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viernes, 25 de diciembre de 2009

EL MEJOR REGALO ESTE AÑO


Quisiera saber dónde venden salud para regalarte toda la que necesites… pero ninguno de mis allegados conoce el sitio. Se lo pediré este año a Papá Noel, que da la vuelta al mundo todos los años… o a los Reyes, que dicen que son Magos. Esperaré entonces impacientemente que llegue el día 25… o el día 6 de enero.

Te quiero.

14~12~2009

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miércoles, 16 de diciembre de 2009

¡FELIZ CUMPLE, PEQUEÑA BLUEMOON!

Sabes mejor que nadie que me acuerdo de ti todos los días. Hoy cumples un añito y he querido (y conseguido) estar contigo aunque sea por unos minutos. Hemos pasado muy buenos ratos juntas y eso no se olvida. No te preocupes, estoy haciendo todo lo posible para que todo vuelva a ser como antes, espero que sea pronto.

No te hago ningún regalo, pues sé que para ti el mejor es la compañía y las palabras de tus seguidores que, a pesar de todo, siguen por aquí…

Un besote enorme para ti y para
ell@s.

Estrella.
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sábado, 3 de octubre de 2009

Cupido ha llamado a tu puerta

Cupido ha llamado a tu puerta, le has abierto y se ha quedado mirándote fijamente con sus ojitos azules. Ojalá que, cuando decida utilizar su arco, sea certero como lo ha sido otras veces, pero que esta vez te lance su mejor flecha: la del amor verdadero, la del amor correspondido. Si es así, no importarán distancias, ni cuánto tiempo lleváis cada uno en este mundo, ni las palabras de los demás, porque sólo oiréis las vuestras… ni las miradas de los demás, porque sólo tendréis ojos para vosotros.

Hoy me has hecho feliz, porque he sabido que cupido no se olvidó de ti, simplemente te dejó tiempo para estar contigo y ahora piensa que es tu momento, vuestro momento… Por eso esta ahí, en el quicio de tu puerta, mirándote con esos ojitos azules... ¿Lanzará por fin esa flecha?

No te preocupes, no voy a decir tu nombre porque, cuando lo leas, sabrás que es para ti. Sólo decirte que te quiero un montón y te deseo todo lo mejor, que ya va siendo hora. Eso sí, no me dejes un comentario en el blog porque te vas a descubrir y sabrán tu "nombre" y si eres masculino o femenina, jajaja.

Un besazo enorme.
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jueves, 17 de septiembre de 2009

Volveré...

- Quédate aquí, pequeña. Yo he de irme, pero volveré; con tu energía me ayudarás a conseguirlo. Confío en ti y en la ilusión que he puesto para poder llegar donde estoy ahora; aquí os quedais las dos, os dejo en buenas manos.
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Se giró de espaldas a Neptuno, le dedicó una mirada de esperanza en los últimos segundos que reposó sobre su mano y la lanzó suavemente hacia atrás para que descansase bajo aquellas cristalinas aguas.

domingo, 2 de agosto de 2009

Un ángel llamado Leandro

El mes de agosto no empezó bien para Paqui. Como cada día, se dirigió al Super para hacer la compra. Una vez en el parking, metió las bolsas y su bolso granate con letras color crema en la parte trasera. Mientras tanto, un coche largo gris se le acercó y abrió la ventanilla. El conductor, un señor de entre 60 y 65 años con pelo corto algo canoso y tez blanquecina, le preguntó con acento extranjero por una “clínica para la pierna”. Paqui empujó la puerta de su coche, se acercó unos pasos y, dando a conocer su amabilidad, le explicó que justo la había dejado atrás en el camino. Aquel señor, parecía no haberse enterado muy bien y volvió a preguntar si la clínica era “para la pierna”; Paqui asintió nuevamente. El vehículo se alejó y Paqui entró en su coche para dirigirse a su trabajo. Cuando llegó, cogió las bolsas y… “¿El bolso? ¿Dónde está mi bolso?”. Entonces fue cuando se dio cuenta de que a aquel señor aparentemente inocente le había enviado el diablo, junto a otro@ “compañer@” amig@ de lo ajeno que, aprovechando el interés con el que Paqui le indicaba al conductor, abrió la puerta del lado contrario del coche y se llevó su bolso. Nerviosa, entró y le explicó a su jefa qué había pasado. Rápidamente, llamaron para bloquear la tarjeta bancaria y, seguidamente llamó a su hija.

Yo estaba terminando mi último ejercicio en el gimnasio cuando oí ligeramente el sonido de mi móvil entre la música a todo volumen del local. Lo cogí y lo miré: “Me llama desde el trabajo, ¡otra vez se ha vuelto a dejar el móvil en casa!”. Colgué, puesto que ella sabe que, cuando me llama desde allí, entiendo que se le ha olvidado el móvil y no es necesario que le descuelgue, y seguí con mi ejercicio. “Cuando salga del gimnasio, la llamaré”. Pero el móvil volvió a sonar… me pareció extraño y contesté, a pesar de que no dejan hablar por teléfono en la sala, porque intuí que algo pasaba.

- ¿Qué pasa? ¡Estoy en el gimnasio!
- Me han robado el bolso en el Super… lo dejé en el coche, un señor me preguntó por una clínica y cuando he llegado al trabajo ya no estaba.
- ¡¡¡Pero cómo se te ocurre dejar el bolso en el coche sin cerrar!!! ¡Desde luego…!
- Ya lo sé, ya lo sé… no me digas nada qué… -y se echó a llorar-.
- Vale, vale… no pasa nada, tranquila, no llores… -el corazón se me encogió e intenté rectificar la respuesta que le había dado la parte temperamental de mi personalidad-.
- ¿Puedes venir?
- Sí, sí… voy para allá.
- La tarjeta del banco está bloqueada, pero la otra y el móvil no.
- Vale, no te preocupes.

Le conté a JC, que también estaba allí, lo que había pasado. Me puse nerviosa y empezó un centrifugado de ideas de los míos. Mientras bajaba al vestuario, llamé al número de atención al cliente de la telefonía móvil y bloqueé la línea; el teléfono no me fue posible porque necesitaba el IMEI que estaba pegado a la caja, en casa. Me acordé entonces de que yo también tenía una tarjeta como la suya y miré detrás; ahí estaba el número para llamar en caso de robo y, mientras metía todo en la mochila, llamé para bloquear la otra Visa. Salí corriendo escaleras arriba y, al pasar por la salida, empezó a pitar. “¡La toalla!”, había olvidado dejarla en el vestuario porque no la había utilizado (por suerte no hacía calor en la sala y a penas había sudado… la ducha tendría que esperar un poquito). Le di la mochila a JC para que fuera metiéndola en el coche y bajé a dejar la toalla. Volví a subir corriendo, salí del gimnasio y me metí en el coche. Mientras íbamos a recoger a mi madre, aprovechando que conducía JC, la llamé para contarle los bloqueos que había realizado y que íbamos ya para allá.
Cuando llegamos, salió con llaves en la mano (lo único que le había quedado pues tenía la “rara” costumbre de no llevar las llaves en el bolso, lo cual se acababa de convertir en la “buena” costumbre, pues no tendríamos que cambiar los bombines de las cerraduras). Fuimos a la Policía Local del pueblo y nos indicó que tendíamos que ir a la Policía Nacional de Benidorm o a la Guardia Civil de Altea o de Benidorm. Decidimos ir al cuartel de la Guardia Civil de Benidorm, dado que por allí el aparcamiento podría ser más fácil. Pero la verja estaba cerrada y, desde dentro, un amable señor de mediana edad todo vestido de verde nos informó que, al ser sábado, estaba cerrado y que, de todos modos, allí sólo se encargaban de tráfico; debíamos ir a la Policía Nacional.
Por suerte, no había nadie esperando a hacer ninguna denuncia y quien estaba declarando salió pronto. Entramos y estuvimos explicándole a un joven todo vestido de azul oscuro lo que le había pasado y dándole los datos… bueno, más bien confirmándolos, porque Paqui estaba bien fichada ¡y eso que es buena persona! Cuando parecía que ya todo estaba redactado, el programa falló (según el agente) y se borró todo lo que había escrito. Yo dudé si había sido fallo humano pero, en cualquier caso, seguro que más le fastidió a él que todavía estaba sin desayunar, según decía. Volvió a escribirlo y, cuando imprimió la declaración para que la leyésemos, mi móvil sonó. Resoplé pensando que, fuera quien fuera, no era buen momento pero, cuando vi que el número era de un teléfono fijo de Altea, mi corazón se aceleró y mi intuición me hizo pensar “Alguien ha encontrado el bolso”. De los nervios, ni pedí disculpas por la interrupción y descolgué. Al otro lado apareció una voz amable, con acento brasileño que se disculpaba por su mala pronunciación del español. Dijo mi nombre y me preguntó si yo era hija de Francisca Herrera. Le dije que sí y continuó diciendo que se había encontrado un bolso en la urbanización Mascarat de Altea y que, al ver que tenía cosas dentro, pensó que había sido robado. Me contó que, después de buscar su teléfono fijo en la guía, había llamado tres veces a su casa pero no contestaba nadie. Entonces vio la tarjeta que hicimos JC y yo, había llamado a JC pero comunicaba y ahora me estaba llamando a mí. El corazón parecía que se me iba a salir del sitio. Mi madre y el policía se me quedaron mirando y fue cuando puse el altavoz para que escucharan la conversación. Me decía si queríamos quedar allí para darnos el bolso y explicarnos dónde lo había encontrado por si queríamos comprobar si había algo más. Desconfiada, miré al policía mientras le decía que si le era posible dejarlo en algún cuartel para ir nosotros a recogerlo. El policía asintió con la cabeza, dando el visto bueno a mi idea. Aquella persona me dijo que lo llevaría a la policía, pero que tendría que ser por la tarde porque su marido se había llevado el coche para ir a trabajar. Le dije que no había ningún problema y le pregunté si iba a ir a la Local; me contestó que no sabía, que los que tenían los coches verdes. Le pedí entonces que, por favor, me explicase dónde lo había encontrado para ir cuando pudiéramos. Me lo explicó, le agradecí todo dos o tres veces y colgamos. El policía nos aconsejó que no pusiéramos la denuncia todavía, que cuando tuviéramos el bolso, mirásemos lo que faltaba y entonces fuéramos a la Guardia Civil de Altea.
Con intención de hacer las cosas lo mejor posible, nos dirigimos hacia la Guardia Civil de Altea para contarles lo que había pasado y para anticiparles que alguien iría por la tarde a dejar el bolso de Paqui. Se quedaron con su nombre y con los números de móvil de JC y mío. Seguidamente, fuimos a llevarla de nuevo al trabajo y nos fuimos a casa.
La tarde pasó lenta para mí. Eran las 19:00 y no había sonado mi móvil. Llamé a Paqui… pero el teléfono lo cogió Paco: “Ya lo sé”. Me reí y le contesté: “¿Ya sabes que te hemos visto pasear por la playa de Poniente?”. Le habíamos visto en el camino de la Nacional de Benidorm a la Guardia Civil de Altea. Le habíamos ocultado todo, de nada servía llamarlo y alarmarlo a él también. “Sí, eso y todo lo demás”, contestó. Quedamos en que nos prepararíamos ya para salir los cuatro hacia Altea. Y así fue. Llegamos al cuartel y no sabían nada de “aquella mujer brasileña de voz grave” que iba a llevar el bolso. Entonces fue cuando decidimos llamarla para quedar con ella en un sitio público para que nos hiciese la entrega. Llamé al número que tenía registrado en mi móvil y rápidamente salió la misma voz al otro lado. Le dije que era la hija de la señora del bolso y me pidió disculpas por no haberme llamado todavía, pero no podría ir por la tarde al cuartel, seguía sin poder disponer del coche. Le dije entonces que si podíamos quedar en un local cerca de su casa y me dijo que sí, en la entrada del puerto de Campomanes. “Son las 19:53, ¿a qué hora quedamos? Me reconocerás enseguida, soy muy morenito de piel”. Me quedé a cuadros. Había dicho “morenito”, adjetivo masculino. Colgué con los ojos como platos: “Que me ha dicho que es morenito. Y su marido sigue teniendo el coche. Una, respeta mucho estas cosas, pero todavía no está acostumbrada”, reí comentándoles a todos. Nos fuimos, habíamos quedado a las 20:15.
Llegamos al puerto deportivo justos de tiempo. Yo estaba nerviosa, con el mismo miedo de todo el día, pues no me fiaba de que esto saliera bien; me extrañaba que alguien se tomara tantas molestias en localizarnos, querer entregarnos en mano el bolso y enseñarnos el lugar en el que lo encontró. Paqui y Paco fueron los primeros en ver al chico: era joven, delgadito, moreno de piel y muy simpático. Su cara, con sonrisa contínua, me tranquilizó de repente. Me sentí fatal por haber desconfiado de aquella manera, por no haber querido quedar por la mañana… una ya no está acostumbrada a encontrarse por la vida a buenas personas desinteresadas. Montamos todos en el coche y nos indicó hasta el sitio en cuestión. Nos dijo que no es que él fuese “cochino”, pero que había registrado todo intentando encontrar el teléfono de Paqui; había visto documentos, fotos, notas… Los demás soltamos una carcajada producida por la expresión. De vuelta al puerto, Paqui le preguntó cómo se llamaba: “Leandro”, contestó. Paqui le dijo nuestros nombres y, al oír el de Paco, dijo: “Ah! Tú eres el militar!”. Nuevamente una carcajada inundó el coche: había una foto que, cuando él estaba en la mili, le mandó a Paqui con una dedicatoria firmada. Cuando llegamos, le dimos nuestras tarjetas por si alguna vez nos necesitaba; no sabíamos cómo agradecerle tantas molestias. Nos dijo que estábamos en paz y se fue sonriente, feliz, satisfecho… aquel ángel había hecho bien su trabajo.

sábado, 18 de julio de 2009

Tu voz me da miedo

Tu voz me daba miedo
porque era fuerte,
rígida
y llena de desprecios.

Ahora, tu voz me da miedo
porque es débil,
relajada
y llena de silencios.

martes, 7 de julio de 2009

Viajero que anda incansable

Hace unos días, mi prima preferida (lo más parecido que tengo a una hermana, pero a distancia), me envió un e-mail diciéndome que unos meses atrás les había visitado en la facultad un chico que había viajado en patera y les contó su experiencia. Hace poco recibieron en su clase una carta de agradecimiento del chico por haberle escuchado y ella quería responderle con una poesía que me mandó primero a mí para que yo le dijese “lo que no me gustaba” (¡y dice que tardó 10 minutos en escribirla!). No pude decirle nada, pues me gustó mucho, tanto que le pedí permiso para compartirla con vosotros… ¿Qué os parece?

Viajero que anda incansable,
sin rumbo, sin puerto.
Por el mundo vas caminando,
fatigado y sin aliento.
Lejos de tu país,
en otros buscas consuelo.
Mil cosas que conseguir.
Mil sueños.
¿Quién puede entenderte?
¿Quién puede saberlo?
Con tu mochila al hombro,
con tu familia en el recuerdo.
Tú, viajero que luchas por una vida,
que luchas por un recuerdo,
de aquellos que no llegaron,
de aquellos que no vinieron.
Invencibles en la lucha,
son todos aquellos,
que una y otra vez se levantan,
cuando la vida los tira al suelo.
Contigo aprendemos,
y en la conciencia tenemos,
que no son tan duras nuestras vidas,
que no sabemos lo que tenemos.
Y en tu viajar, viajero,
esperamos tenerte cerca,
esperamos verte de nuevo.

M.R.C.H.

Estamos día sí y día no, viendo en las noticias cómo llegan en malas condiciones decenas de personas buscando una vida mejor (algunos se quedan en el camino). Casi estamos acostumbrados, pero cuando conoces a alguien que lo vivió y te lo cuenta, debe ser impresionante.

Besotes para tod@s.
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NOTA ACLARATORIA: He recibido una pequeña riña por la expresión “mi prima preferida”. Por supuesto que a todas mis primas las quiero muchísimo, pero esta es "mi preferida” porque conviví con ella muchos de mis veranos de la infancia: dormimos juntas, hicimos trastadas juntas, nos comimos a escondidas los bombones de nuestra abuela y las golosinas del bar juntas, hicimos una cabañita de caña juntas… es sólo por eso, por eso también lo de “hermana”. Un besote a todas las demás, especialmente a las que también se pasean por mi rinconcito.

martes, 16 de junio de 2009

Mi ventana


Abrí aquella ventana de la que tanto me había hablado mi cuñado Luís y me asomé. Sabía que no iba a haber nadie ahí fuera; sólo quería “airear” mi cabeza, respirar hondo, desahogarme un poco. Era mi ventana y, a partir de entonces, la dejaría abierta para asomarme cada vez que lo necesitase, en la intimidad, cuando nadie merodease por ahí fuera pues, aunque a veces lo disimule muy bien, soy un poco tímida. Pero tuve un descuido y Luís me vio asomada a la ventana un día… y luego Inés… “Bueno, quizá no esté tan mal eso de que al asomarme haya alguien por ahí”- pensé. Empecé a pasearme por delante de las ventanas de l@s demás para ir conociéndol@s… y, agradecid@s, después ell@s me devolvían la visita.

Hoy hace justamente 6 meses que abrí mi ventana. Por eso hoy quería dedicar mis palabras a tod@s y cada uno de vosotr@s; especialmente a l@s que, cuando me asomo en mis días nublados, me obsequian con un ratito de su tiempo y me regalan los golpecitos de teclas de sus dedos, haciéndome ver de nuevo el cielo completamente azul.

Ahora ya no pienso que “quizá no esté tan mal eso de que al asomarme haya alguien por ahí”, sino que ahora sé que, si nunca hubiera alguien por ahí, ya no tendría sentido que Bluemoon dejase su ventana abierta.

¡¡¡MUCHAS GRACIAS A TOD@S!!! Y perdonadme si últimamente no merodeo mucho por delante de vuestras ventanas, no son ganas lo que me faltan, sino tiempo; estoy estudiando la manera de ampliar por lo menos a 30 las 24 horas que tiene el día, pero aún no lo que conseguido.

Un besazo enorme para cada un@.


(Nada, que no hay manera de mantener la arroba y que no resalte la palabra!!!)

jueves, 28 de mayo de 2009

Mi conciencia tranquila

Quisiera tener intranquila mi conciencia,
pues, por la noche, cuando cierro los ojos,
acechan a mis sueños las grandes tormentas
que, al abrirlos, no consigo rememorar.

Quisiera tener intranquila mi conciencia,
para conocer exactamente los motivos
que llevan a mi mente a desahogarse
mientras intento, sin éxito, dormitar.

Quisiera tener intranquila mi conciencia
y ser yo la culpable de mi lucha interna,
para poder dar la solución definitiva
y, plácidamente, en mi cama, descansar.