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domingo, 2 de agosto de 2009

Un ángel llamado Leandro

El mes de agosto no empezó bien para Paqui. Como cada día, se dirigió al Super para hacer la compra. Una vez en el parking, metió las bolsas y su bolso granate con letras color crema en la parte trasera. Mientras tanto, un coche largo gris se le acercó y abrió la ventanilla. El conductor, un señor de entre 60 y 65 años con pelo corto algo canoso y tez blanquecina, le preguntó con acento extranjero por una “clínica para la pierna”. Paqui empujó la puerta de su coche, se acercó unos pasos y, dando a conocer su amabilidad, le explicó que justo la había dejado atrás en el camino. Aquel señor, parecía no haberse enterado muy bien y volvió a preguntar si la clínica era “para la pierna”; Paqui asintió nuevamente. El vehículo se alejó y Paqui entró en su coche para dirigirse a su trabajo. Cuando llegó, cogió las bolsas y… “¿El bolso? ¿Dónde está mi bolso?”. Entonces fue cuando se dio cuenta de que a aquel señor aparentemente inocente le había enviado el diablo, junto a otro@ “compañer@” amig@ de lo ajeno que, aprovechando el interés con el que Paqui le indicaba al conductor, abrió la puerta del lado contrario del coche y se llevó su bolso. Nerviosa, entró y le explicó a su jefa qué había pasado. Rápidamente, llamaron para bloquear la tarjeta bancaria y, seguidamente llamó a su hija.

Yo estaba terminando mi último ejercicio en el gimnasio cuando oí ligeramente el sonido de mi móvil entre la música a todo volumen del local. Lo cogí y lo miré: “Me llama desde el trabajo, ¡otra vez se ha vuelto a dejar el móvil en casa!”. Colgué, puesto que ella sabe que, cuando me llama desde allí, entiendo que se le ha olvidado el móvil y no es necesario que le descuelgue, y seguí con mi ejercicio. “Cuando salga del gimnasio, la llamaré”. Pero el móvil volvió a sonar… me pareció extraño y contesté, a pesar de que no dejan hablar por teléfono en la sala, porque intuí que algo pasaba.

- ¿Qué pasa? ¡Estoy en el gimnasio!
- Me han robado el bolso en el Super… lo dejé en el coche, un señor me preguntó por una clínica y cuando he llegado al trabajo ya no estaba.
- ¡¡¡Pero cómo se te ocurre dejar el bolso en el coche sin cerrar!!! ¡Desde luego…!
- Ya lo sé, ya lo sé… no me digas nada qué… -y se echó a llorar-.
- Vale, vale… no pasa nada, tranquila, no llores… -el corazón se me encogió e intenté rectificar la respuesta que le había dado la parte temperamental de mi personalidad-.
- ¿Puedes venir?
- Sí, sí… voy para allá.
- La tarjeta del banco está bloqueada, pero la otra y el móvil no.
- Vale, no te preocupes.

Le conté a JC, que también estaba allí, lo que había pasado. Me puse nerviosa y empezó un centrifugado de ideas de los míos. Mientras bajaba al vestuario, llamé al número de atención al cliente de la telefonía móvil y bloqueé la línea; el teléfono no me fue posible porque necesitaba el IMEI que estaba pegado a la caja, en casa. Me acordé entonces de que yo también tenía una tarjeta como la suya y miré detrás; ahí estaba el número para llamar en caso de robo y, mientras metía todo en la mochila, llamé para bloquear la otra Visa. Salí corriendo escaleras arriba y, al pasar por la salida, empezó a pitar. “¡La toalla!”, había olvidado dejarla en el vestuario porque no la había utilizado (por suerte no hacía calor en la sala y a penas había sudado… la ducha tendría que esperar un poquito). Le di la mochila a JC para que fuera metiéndola en el coche y bajé a dejar la toalla. Volví a subir corriendo, salí del gimnasio y me metí en el coche. Mientras íbamos a recoger a mi madre, aprovechando que conducía JC, la llamé para contarle los bloqueos que había realizado y que íbamos ya para allá.
Cuando llegamos, salió con llaves en la mano (lo único que le había quedado pues tenía la “rara” costumbre de no llevar las llaves en el bolso, lo cual se acababa de convertir en la “buena” costumbre, pues no tendríamos que cambiar los bombines de las cerraduras). Fuimos a la Policía Local del pueblo y nos indicó que tendíamos que ir a la Policía Nacional de Benidorm o a la Guardia Civil de Altea o de Benidorm. Decidimos ir al cuartel de la Guardia Civil de Benidorm, dado que por allí el aparcamiento podría ser más fácil. Pero la verja estaba cerrada y, desde dentro, un amable señor de mediana edad todo vestido de verde nos informó que, al ser sábado, estaba cerrado y que, de todos modos, allí sólo se encargaban de tráfico; debíamos ir a la Policía Nacional.
Por suerte, no había nadie esperando a hacer ninguna denuncia y quien estaba declarando salió pronto. Entramos y estuvimos explicándole a un joven todo vestido de azul oscuro lo que le había pasado y dándole los datos… bueno, más bien confirmándolos, porque Paqui estaba bien fichada ¡y eso que es buena persona! Cuando parecía que ya todo estaba redactado, el programa falló (según el agente) y se borró todo lo que había escrito. Yo dudé si había sido fallo humano pero, en cualquier caso, seguro que más le fastidió a él que todavía estaba sin desayunar, según decía. Volvió a escribirlo y, cuando imprimió la declaración para que la leyésemos, mi móvil sonó. Resoplé pensando que, fuera quien fuera, no era buen momento pero, cuando vi que el número era de un teléfono fijo de Altea, mi corazón se aceleró y mi intuición me hizo pensar “Alguien ha encontrado el bolso”. De los nervios, ni pedí disculpas por la interrupción y descolgué. Al otro lado apareció una voz amable, con acento brasileño que se disculpaba por su mala pronunciación del español. Dijo mi nombre y me preguntó si yo era hija de Francisca Herrera. Le dije que sí y continuó diciendo que se había encontrado un bolso en la urbanización Mascarat de Altea y que, al ver que tenía cosas dentro, pensó que había sido robado. Me contó que, después de buscar su teléfono fijo en la guía, había llamado tres veces a su casa pero no contestaba nadie. Entonces vio la tarjeta que hicimos JC y yo, había llamado a JC pero comunicaba y ahora me estaba llamando a mí. El corazón parecía que se me iba a salir del sitio. Mi madre y el policía se me quedaron mirando y fue cuando puse el altavoz para que escucharan la conversación. Me decía si queríamos quedar allí para darnos el bolso y explicarnos dónde lo había encontrado por si queríamos comprobar si había algo más. Desconfiada, miré al policía mientras le decía que si le era posible dejarlo en algún cuartel para ir nosotros a recogerlo. El policía asintió con la cabeza, dando el visto bueno a mi idea. Aquella persona me dijo que lo llevaría a la policía, pero que tendría que ser por la tarde porque su marido se había llevado el coche para ir a trabajar. Le dije que no había ningún problema y le pregunté si iba a ir a la Local; me contestó que no sabía, que los que tenían los coches verdes. Le pedí entonces que, por favor, me explicase dónde lo había encontrado para ir cuando pudiéramos. Me lo explicó, le agradecí todo dos o tres veces y colgamos. El policía nos aconsejó que no pusiéramos la denuncia todavía, que cuando tuviéramos el bolso, mirásemos lo que faltaba y entonces fuéramos a la Guardia Civil de Altea.
Con intención de hacer las cosas lo mejor posible, nos dirigimos hacia la Guardia Civil de Altea para contarles lo que había pasado y para anticiparles que alguien iría por la tarde a dejar el bolso de Paqui. Se quedaron con su nombre y con los números de móvil de JC y mío. Seguidamente, fuimos a llevarla de nuevo al trabajo y nos fuimos a casa.
La tarde pasó lenta para mí. Eran las 19:00 y no había sonado mi móvil. Llamé a Paqui… pero el teléfono lo cogió Paco: “Ya lo sé”. Me reí y le contesté: “¿Ya sabes que te hemos visto pasear por la playa de Poniente?”. Le habíamos visto en el camino de la Nacional de Benidorm a la Guardia Civil de Altea. Le habíamos ocultado todo, de nada servía llamarlo y alarmarlo a él también. “Sí, eso y todo lo demás”, contestó. Quedamos en que nos prepararíamos ya para salir los cuatro hacia Altea. Y así fue. Llegamos al cuartel y no sabían nada de “aquella mujer brasileña de voz grave” que iba a llevar el bolso. Entonces fue cuando decidimos llamarla para quedar con ella en un sitio público para que nos hiciese la entrega. Llamé al número que tenía registrado en mi móvil y rápidamente salió la misma voz al otro lado. Le dije que era la hija de la señora del bolso y me pidió disculpas por no haberme llamado todavía, pero no podría ir por la tarde al cuartel, seguía sin poder disponer del coche. Le dije entonces que si podíamos quedar en un local cerca de su casa y me dijo que sí, en la entrada del puerto de Campomanes. “Son las 19:53, ¿a qué hora quedamos? Me reconocerás enseguida, soy muy morenito de piel”. Me quedé a cuadros. Había dicho “morenito”, adjetivo masculino. Colgué con los ojos como platos: “Que me ha dicho que es morenito. Y su marido sigue teniendo el coche. Una, respeta mucho estas cosas, pero todavía no está acostumbrada”, reí comentándoles a todos. Nos fuimos, habíamos quedado a las 20:15.
Llegamos al puerto deportivo justos de tiempo. Yo estaba nerviosa, con el mismo miedo de todo el día, pues no me fiaba de que esto saliera bien; me extrañaba que alguien se tomara tantas molestias en localizarnos, querer entregarnos en mano el bolso y enseñarnos el lugar en el que lo encontró. Paqui y Paco fueron los primeros en ver al chico: era joven, delgadito, moreno de piel y muy simpático. Su cara, con sonrisa contínua, me tranquilizó de repente. Me sentí fatal por haber desconfiado de aquella manera, por no haber querido quedar por la mañana… una ya no está acostumbrada a encontrarse por la vida a buenas personas desinteresadas. Montamos todos en el coche y nos indicó hasta el sitio en cuestión. Nos dijo que no es que él fuese “cochino”, pero que había registrado todo intentando encontrar el teléfono de Paqui; había visto documentos, fotos, notas… Los demás soltamos una carcajada producida por la expresión. De vuelta al puerto, Paqui le preguntó cómo se llamaba: “Leandro”, contestó. Paqui le dijo nuestros nombres y, al oír el de Paco, dijo: “Ah! Tú eres el militar!”. Nuevamente una carcajada inundó el coche: había una foto que, cuando él estaba en la mili, le mandó a Paqui con una dedicatoria firmada. Cuando llegamos, le dimos nuestras tarjetas por si alguna vez nos necesitaba; no sabíamos cómo agradecerle tantas molestias. Nos dijo que estábamos en paz y se fue sonriente, feliz, satisfecho… aquel ángel había hecho bien su trabajo.

martes, 16 de junio de 2009

Mi ventana


Abrí aquella ventana de la que tanto me había hablado mi cuñado Luís y me asomé. Sabía que no iba a haber nadie ahí fuera; sólo quería “airear” mi cabeza, respirar hondo, desahogarme un poco. Era mi ventana y, a partir de entonces, la dejaría abierta para asomarme cada vez que lo necesitase, en la intimidad, cuando nadie merodease por ahí fuera pues, aunque a veces lo disimule muy bien, soy un poco tímida. Pero tuve un descuido y Luís me vio asomada a la ventana un día… y luego Inés… “Bueno, quizá no esté tan mal eso de que al asomarme haya alguien por ahí”- pensé. Empecé a pasearme por delante de las ventanas de l@s demás para ir conociéndol@s… y, agradecid@s, después ell@s me devolvían la visita.

Hoy hace justamente 6 meses que abrí mi ventana. Por eso hoy quería dedicar mis palabras a tod@s y cada uno de vosotr@s; especialmente a l@s que, cuando me asomo en mis días nublados, me obsequian con un ratito de su tiempo y me regalan los golpecitos de teclas de sus dedos, haciéndome ver de nuevo el cielo completamente azul.

Ahora ya no pienso que “quizá no esté tan mal eso de que al asomarme haya alguien por ahí”, sino que ahora sé que, si nunca hubiera alguien por ahí, ya no tendría sentido que Bluemoon dejase su ventana abierta.

¡¡¡MUCHAS GRACIAS A TOD@S!!! Y perdonadme si últimamente no merodeo mucho por delante de vuestras ventanas, no son ganas lo que me faltan, sino tiempo; estoy estudiando la manera de ampliar por lo menos a 30 las 24 horas que tiene el día, pero aún no lo que conseguido.

Un besazo enorme para cada un@.


(Nada, que no hay manera de mantener la arroba y que no resalte la palabra!!!)

martes, 28 de abril de 2009

Más premios...

Para que no se me vayan acumulando y ya que le he cogido gustillo a esto… voy a repartir más premios. Esta vez me ha sido algo más fácil, porque he elegido todos los que más sigo (y me siguen) y los he repartido entre las dos listas, según me parecían que eran más acordes con cada premio (sus links los podéis ver en la lista de la derecha). Por riguroso orden de recepción:

¡GRACIAS BEATRIZ10!


He tenido que buscar en el diccionario online Portugués-Español para poder entender el premio, jejeje. Y ahora que sé que quiere decir “Mira que blog más fresco”, decirte que para refrescante, tu blog (http://siempremasalladelarcoiris.blogspot.com/) pero te he puesto en la otra lista porque este ya lo tienes.

Porque cuando tengo la mente saturada, entro en sus blogs y se me “refresca”, mis elegidos son:

* Alma perdida, de Yaiza.
* Desde mi rincón, de Clara.
* Atrévete a sonreír, de Soñadora.
* El blog de Silpana, de Ana.
* Moderato_Dos_Josef, de Josef.
* Aziwa, de Insthar.
* Unicornios Plateados, de Nel.la.
* Hay ideas que son…, de Jesús.
* Un país en la luna, de Natacha.
* El rincón del pensamiento, de Bastet.

Estas son las reglas:
1. Mostrar el sello Maneiro en tu blog.
2. Poner el link de quien te lo da.
3. Nominar a 10 blogs merecedores del premio.
4. Avisar a sus candidatos.
5. Publicar estas reglas.
6. Confirmar que los blogs indicados respetan el sello y las reglas.
7. Enviar una foto de un amigo/a para
olhaquemaneiro@gmail.com con los 10 links de los blogs indicados para la verificación. Si los blogs tienen el sello y las reglas correctamente, dentro de unos días recibirás una caricatura en P&B en cumplimiento de las reglas.

¡GRACIAS YAIZA!

Lo mío no es escribir historias inventadas, así que lo que habéis visto hasta ahora en mi rinconcito (y lo que seguiréis viendo) son letras que me salen del alma, ya sean inspiradas por mi día a día o por el día a día que observo en los demás. Lo hago para desahogarme y porque me gusta compartirlo con vosotros para conocer diferentes puntos de vista y recoger vuestros consejos. Lo que no me imaginaba es que iba a recibir un precioso premio por eso… ha sido de la mano de Yaiza (
http://alma-yaiza.blogspot.com/), que también escribe desde su alma:



Y ahora, por mostrar su alma en sus escritos (en todos o, al menos, en algunos), yo he elegido a:

* Y vuelta la burra al trigo, de Diávolo.
* Gotas de lluvia, de ella misma.
* Mi pluma de Cristal, de María.
* Sólo son palabras… de Eva.
* Sombra triste, de Calvarian.
* Almagriss, de ella misma.
* Paqui Herrera escribe…, de Paqui.

En este caso, los pasos a seguir son:

- Decir quien te ha concedido el premio, poniendo su enlace del blog.
- Elegir 7 blogs, poniendo los enlaces a su blog.
- Avisar a cada uno de ellos, en un comentario que se haga en su blog.

sábado, 25 de abril de 2009

Afrontando el desafío...

Tras estrujar mis neuronas al máximo en época de poca inspiración y habiendo superado efectos secundarios como sudores, tensiones, agobios, etc… al fin he podido sacar algo para poder afrontar el desafío que amablemente me propuso María en su precioso blog “Mi pluma de Cristal”, el cual os aconsejo que visitéis: http://miplumadecristal.blogspot.com/.
Pues bien… esto es lo que me ha costado tanto parir, poquita cosa y ni punto de comparación con lo que ella ha escrito (creo que colgó su poema para intimidarnos, jejeje). Espero que os guste:
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Fusionaste amor y sexo con la finalidad de traerme al mundo. Unidas, superamos los nueve complicados meses de viaje pues, impaciente por naturaleza, quise aterrizar cuando tan sólo habíamos recorrido un tercio.
Hoy, a través de la pasión que nos une, la literatura, humildemente quiero darte las gracias una vez más por tus esfuerzos durante todos estos años para conseguir que fuera lo que ahora soy y agradecerte que, en esta nueva etapa, continúes ahí, como una espectadora más en el cine, pero siempre en primera fila, para seguir de cerca esta película de la que soy protagonista: mi vida.

Las reglas indican que sólo puedo desafiar a seis de vosotras (pero yo os animo a que lo hagáis tod@s, si os apetece):


El desafío consiste en que hay que escribir un cuento, un poema, una definición, un relato, que incluyan las palabras VIDA, AMOR, LITERATURA, SEXO, VIAJE, CINE; debiendo pasarlo a seis blogs de mujeres (si es posible), poniendo sus links y avisándolas.
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¡Estoy impaciente por ver qué se os ocurre!
Un besote a tod@s.

lunes, 13 de abril de 2009

¡Gracias Bastet!


Bastet ya estará diciendo que tengo muy poca vergüenza y que me he olvidado de aquellos tres regalitos que me dejó en Enero… ¡ni mucho menos! Me hizo muchísima ilusión porque eran los primeros que recibía y además fue una sorpresa porque no sabía ni que ella me leía. La cuestión es que en aquellos entonces yo llevaba poco tiempo en la blogsfera, había entrado en poquitos blogs y… ¡necesitaba 15 para premiar! Ahora ha pasado el tiempo y ya tengo blogs entre los que elegir… y los elegidos son:

*Y vuelta la burra al trigo de Diávolo: Porque me encantan sus poemas (aunque sean un poquito grises, ya van tomando color) y porque sé que tiene mucho más que mostrarnos.
*Desde mi rincón de Clara: Por su sorprendente manera de comprimir una historia en pocas palabras y dejarme con la boca abierta y la mente ocupada.
*Sólo son palabras…de Eva: Porque me encantan cómo salen de su mente las historietas cotidianas que nos cuenta.
*Mi pluma de Cristal de María: Porque me gusta mucho lo que escribe y cómo lo escribe, ya sea en poema o en prosa.
*El blog de Silpana de Ana: Porque me gusta su blog y porque hay un cachito del mundo que nos une.
*Atrévete a sonreír de Soñadora: Porque en cada cosa que escribe, aprendo algo nuevo y me encanta su blog.
*Gotas de lluvia de ella misma: Porque sus escritos salen de una mente adulta que vive en un cuerpo joven y por lo bien que canta (y porque también hay un cachito del mundo que nos une).
*Más allá del Arcoiris de Beatriz10: Porque intenta cada día llenarnos la vida de color con sus escritos y porque me explicó que “si la vida no me sonreía, tenía que hacerle cosquillas”.
*Unicornios plateados de Nel.la: Porque me gusta lo que escribe y lo que hace (esos vídeos me hicieron reír).
*Un país en la luna de Natacha: Porque con su blog “nos obliga” a pensar y contarle nuestras cosillas, y porque luego se toma su tiempo para leerlas y contestarnos. Y porque cuando “se explaya” (aunque sean pocas veces) me gusta cómo lo hace.
*La tacita de café de Enebea: Porque me encanta el café y cómo “los prepara” ella (y porque su blog es el único sitio donde le añado cucharaditas de azucar en lugar de echarle sacarina).
*Almagriss de ella misma: Porque me encanta cómo expresa lo que piensa y siente, y me gusta mucho su blog en general.
*Aziwa de Insthar: Este es 2x1 (dos blogs Aziwa), porque me encantan las descripciones que saca de cualquier cosa.
*Hay ideas que son… de Jesús: Porque me encanta cómo se expresa, en su blog y en los comentarios que me deja.
*El rincón del pensamiento de Bastet: Porque me gusta su blog y porque con sus regalos me dio un empujoncito para seguir con el mío, que estaba dando sus primeros pasitos.

He esperado demasiado tiempo y ahora se me han quedado blogs que me hubiera gustado premiar también… ¡y pensar que antes 15 blogs me parecían muchos! Perdonadme los demás, vuestros blogs también me gustan mucho (si no, no aparecerían vuestros links a la derecha y no os seguiría, jejeje). Eso sí, permitidme que incluya un premio “Honoris Causa” al blog Paqui Herrera escribe… de Paqui, porque he crecido leyendo sus poesías y, por lo tanto, también forman parte de mi, porque de ella he heredado esta “manía” de escribir lo que pienso y siento (y porque es la mejor persona que conozco y la “pesada” más maravillosa del mundo, jejeje).


¡GRACIAS A TODOS POR ENGANCHARME A LA BLOGSFERA!


Bueno, ahora os toca a vosotros. Si queréis seguir esta cadena, esto es lo que hay que hacer:

1- Aceptar, hacer que el Logo sea visible, respetar las reglas.
2- Hacer un link al Blog que te ha premiado.
3- Premiar otros 15 blog y avisarles.

viernes, 30 de enero de 2009

¡Lluvia!

La Nucía, 25 de enero de 2009.

Nunca me ha gustado la lluvia; no es que la odie, porque sé que es necesaria, pero siempre he dicho que debería llover por la noche, cuando todos estamos durmiendo y no molesta… hasta hoy.

Llevaba aproximadamente 30 horas pendiente de la televisión, haciendo llamadas para ver si mis conocidos estaban bien, llamando a mi madre a Málaga para irle informando de la situación, mirando al cielo completamente descubierto de nubes pero cubierto de humo. Ayer a mediodía pasé por el bungalow de mis padres a recoger a mi padre y a Lunita para que se viniesen a casa a comer, pues la policía había estado por allí aconsejando que se fueran debido al humo tóxico que venía de la zona del Copet. Yo misma respiré por unos minutos aquel viento enfurecido tan cargado que me obligaba a no dejar de toser. Miré al cielo mientras entraba en mi coche y observé como un humo gris-anaranjado cubría el sol hasta no dejar ver ni uno de sus rayos; sentí mucho miedo. Salimos justo en el momento en el que estaban cerrando la entrada a la urbanización.

En casa se había ido la luz desde por la mañana; estuvimos toda la tarde expectantes, mirando continuamente por la ventana para ver si ya no había columnas de humo o había parado el terrible viento. Cuando vimos que los golpes de humo eran cada vez más distantes, decidimos volver al bungalow para ver si ya dejaban pasar. Ya no estaban ni la policía ni las ambulancias y pudimos entrar sin problemas. El aire seguía cargado, pero no tanto como por la mañana, aunque seguía teniendo la misma fuerza. Estuvimos viendo la televisión y luego me fui a Benidorm un rato. La carretera ya no estaba cortada, pero los desvíos a las urbanizaciones sí. Por el camino, impresionaba ver los carteles retorcidos, los árboles arrancados de cuajo y el camión de bomberos atacando con la manguera desde la carretera hacia el barranco cercano a la casa que, mucho tiempo atrás, había sido de peones camineros y ahora la han dejado como adorno en la rotonda.

Al volver a La Nucía, una vez había anochecido, el corazón se me encogió al ver aquella imagen: La montaña que tantas veces había contemplado, aquella de la que hice un dibujo con toda mi ilusión para el concurso que pretendía ganar y así lo estampasen en las camisetas de mi colegio (que se llamaba como ella) estaba partida en dos por una impresionante línea vertical de fuego. A sus pies, más llamas formaban una línea discontinua horizontal. Volví a sentir miedo y pensé en quedarme a dormir en el bungalow para que, en el caso de que hubiera noticias, tenerlas de primera mano. Me dormí con la incertidumbre de si vendrían a despertarnos a media noche para que saliésemos corriendo.

Abrí los ojos a las 9:00 y lo primero que escucharon mis oídos fue el sonido de los helicópteros y los hidroaviones. Sentí alivio, al menos el fuerte viento había amainado y hoy sí podían atacar desde el cielo, que seguía despejado de nubes. Subí a casa. El pueblo estaba lleno de vehículos especiales y personas (profesionales y voluntarios) que, por sus caras, habían estado trabajando toda la noche, aunque no habían perdido el buen humor (seguramente porque se sentían satisfechos por el trabajo que estaban realizando). Sentí ganas de darle las gracias a todos y cada uno de ellos. En casa ya teníamos luz, así que había que ponerse a limpiar, cocinar y, más tarde, comer. Tras nuestra merecida siesta, he levantado la persiana y he observado sorprendida el paisaje: Como si de un milagro de la naturaleza se tratara, el cielo, que hacía un ratito estaba despejado, ahora está totalmente cubierto de una densa y enorme nube que llora desconsoladamente las lágrimas que yo tenía contenidas desde hacía tantas horas. ¡¡¡Biennnnn!!! Siento más alivio aún. Me he alegrado por todos aquellos que están repartidos por la montaña trabajando sin descanso, los imagino sonriendo como lo estoy haciendo yo. Por una vez en mi vida, soy feliz porque está lloviendo.

martes, 16 de diciembre de 2008

Ahora que alzo el vuelo

Ahora que alzo el vuelo,
miro atrás y me doy cuenta
de que nadie me querrá como tú.
Por más años que pasen,
ninguno como estos veintisiete:
aguantando pacientemente mis berrinches,
alegrándote de mis logros como tuyos,
sintiendo mis penas como propias.
Ahora que alzo el vuelo,
miro hacia delante y sé
que como a ti a nadie querré.
Simplemente porque así lo mereces
y porque el lazo que nos une
es infinitamente extensible,
mas nunca llegará a romperse.
Pero ahora vuelo tranquila
porque nadie perturbará tu serenidad;
yo estaré cerca para que así sea.