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jueves, 17 de septiembre de 2009

Volveré...

- Quédate aquí, pequeña. Yo he de irme, pero volveré; con tu energía me ayudarás a conseguirlo. Confío en ti y en la ilusión que he puesto para poder llegar donde estoy ahora; aquí os quedais las dos, os dejo en buenas manos.
.

Se giró de espaldas a Neptuno, le dedicó una mirada de esperanza en los últimos segundos que reposó sobre su mano y la lanzó suavemente hacia atrás para que descansase bajo aquellas cristalinas aguas.

miércoles, 20 de mayo de 2009

Tal día como hoy...

Tal día como hoy, hace 14 años, tomé una decisión que pensé que sería para siempre: compartir el mayor tiempo posible de mi vida contigo. Yo era una inusual adolescente responsable y con los pies en la tierra, y vi en ti las características que hasta entonces había soñado que tendría el amor de mi vida. Fui muy feliz a tu lado.
Pero, como siempre digo, el tiempo pone todo en su sitio. Con el paso de los años, yo quería seguir “creciendo”, pero tú estabas muy cómodo así… veía que te quedabas en compañía de la monotonía mientras yo me iba alejando. En 7 años, la lista de mis características anheladas también creció; quise verlas en ti pero no las encontré. Yo ya no era feliz. Y, si no lo era, no podía hacerte feliz a ti. Tuve que tomar una de las decisiones más duras de mi vida: hacerte daño en ese momento para no hacerte más daño posteriormente. Aquella tarde saqué valor de donde no había. Lo sé, fue inesperado para ti y desde entonces, mi mente te ha pedido perdón mil veces y ha sentido castigos por los malos ratos que te hice pasar. Pero, 7 años después, sigo pensando que aquello que hice fue lo mejor para ti… y también para mi.
Ahora, cada vez que la casualidad hace que tu nombre llegue a mis oídos, me pregunto: “¿Habrá llegado ya su momento de ser feliz?”.

viernes, 27 de marzo de 2009

Así empezó todo...


RIMAS Y LEYENDAS, GUSTAVO ADOLFO BÉCQUER

Rima XXIII
[A ella. No sé...]
Por una mirada, un mundo;

por una sonrisa, un cielo;
por un beso... ¡Yo no sé qué te diera por un beso!

Así empezó todo...
La curiosidad de aquella niña que sólo leía los libros que le obligaban en el colegio la llevó hasta aquel libro azul con letras brillantes al que le faltaba la cubierta que protegía sus tapas. Lo tomó entre sus manos, abrió una página al azar y se encontró con la rima XXIII. No tuvo pereza para leerla, pues era corta, muy corta.

Al terminar, se quedó maravillada: unos versos sencillos a la vez que intensos, aunque se preguntaba por qué se llamaba rima si no rimaban. "¡Cuánto sentimiento!" - pensó - "Si alguien fuera capaz de sentir eso por mi, yo le daría la luna". Su curiosidad aumentó y quiso leer otra rima:

¿Qué es poesía?, dices mientras clavas
en mi pupila tu pupila azul.
¿Que es poesía? ¿Y tú me lo preguntas?
Poesía... eres tú.

- ¡Vaya! Esta sí rima pero… ¿qué es una pupila? ¿por qué se la clava? ¿y cómo puede una persona ser una poesía? – se preguntaba la pequeña. Y abrió otra página para continuar leyendo, esperando encontrar otra que pudiera entender:

Los suspiros son aire y van al aire!
Las lágrimas son agua y van al mar!
Dime, mujer, cuando el amor se olvida
¿sabes tú adónde va?

Y siguió leyendo rimas más largas y sintió envidia de cómo aquel hombre podía escribir cosas bonitas, aunque algunas no tuvieran mucho sentido. Quiso escribir como él y empezó sus primeros pasitos escribiéndole poemas chiquititos a su madre, para decirle cuánto la quería, acompañados de algún que otro dibujito con colores. Aquella niña creció rápido, a la par que fue escribiendo. Probó con poemas a su primer amor… y más tarde siguió intentándolo con personas especiales de su familia… y su mejor amiga… y el resto de personas que le hacían feliz… y quien le hacía daño… y quien hacía daño a los demás… Pero nunca ha logrado acercarse a aquellos primeros poemas que vieron sus ojos (o sus pupilas, que al fin supo lo que eran). También ha dedicado miradas, pero no ha recibido ningún mundo… ha ofrecido sonrisas, pero no ha recibido ningún cielo… y ha regalado besos. Pero, si os fijáis por las noches, la luna sigue ahí porque todavía no se la ha dado a nadie, quizá el motivo es porque “poesía… no es ella”.

Ahora, continúa escribiendo “intentos” de poemas y también algo de prosa en su humilde blog. Y sigue llena de envidia sana al recordar aquel libro y al visitar los rincones de otros habitantes de la blogsfera.